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A de Ariel
17 de Junio de 2014

Esta semana han sido entregados en México los premios Ariel de Cinematografía, los Goya del cine mexicano. He buscado en las secciones de cine y de cultura en nuestros medios con resultado infructuoso. Nuestra pasión - más allá de la moda•   por hacer listas termina en los Cesar del cine francés. Es una lástima: el mayor número de galardones (¡nueve en total!) se los lleva "La jaula de oro" una coproducción entre México (Cazador Solitario Films) y España (Castafiore Films) mientras que el Premio a la Mejor Película Iberoamericana era para otra coproducción con España, "Gloria" del chileno Sebastián Lelio (Nephilim Producciones, por España y Fábula Producciones, por Chile).

Me podría lamentar por el hecho de que los Oscar se hayan convertido en una gran apuesta que roza o entra directamente en el frikismo. Es razonable que así sea aunque ese hecho evidencia que junto al cine poderoso hay unas cinematografías "pobres". Quiero entrecomillarlo porque la cinematografía mexicana puede ser pobre de presupuesto pero no lo es de espíritu. Eugenio Derbez, el director y actor de moda en México parodiaba ese hecho en la gala reciente de los Premios Platino, organizada por Egeda, que tuvo lugar semanas atrás en Panamá.

"La Jaula de oro", de Diego quemada-Díez, obtuvo catorce nominaciones y se llevó nueve premios. Un film valiente, a caballo entre la ficción y el documental, que denuncia las penurias del viaje de unos inmigrantes guatemaltecos para ir desde su pais hasta Estados Unidos. Una road-movie que muchos creen haber visto y no es así, porque la historia y su tratamiento desborda lo conocido.

¿Qué voy a decir de "Gloria", que no se haya dicho antes? Pues que es una joya, corta en presupuesto y rica en espíritu, que podría competir y ganar a los títulos que se llevaron los Oscar de este año. Pero no se trata de hacer comparaciones políticamente incorrectas: el cine americano es el que es y no es el cine mexicano. Y viceversa.

Entonces, ¿de qué hablamos? De diferencias, sin duda. Si en España no nos sentimos orgullosos de nuestras películas, si en México no sienten lo mismo por esos títulos o por "Heli" de Amat Escalante, otra de las vencedoras de la noche, mal vamos. Si no contamos a nuestros espectadores que existen esos títulos, que ganan premios y que cuentan cosas que nos son próximas, no conseguiremos que el cine que hacemos sea apreciado, valorado y buscado. No es una cuestión de marketing, es algo de corazón. Tenemos que impregnar las pantallas de nuestras vidas.

Artículo de Ramón Colón publicado en el boletín de FAPAE.



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